Cuando estamos emprendiendo, las emociones y los deseos de superación están presentes en todo lo que hacemos como una fuerza increíble que nos impulsa a seguir avanzando, pero cuando el emprendedor comienza a desarrollar su negocio sin ningún tipo de planificación, tanto él como su idea corren un grave peligro. Emprender y planificar son dos verbos que deben estar muy unidos en la mente de esos valientes que tomaron la decisión firme de luchar por su idea. 

La planificación al emprender es un proceso clave porque permite al emprendedor pensar en cada paso, cada estrategia, cada movimiento y así poder maximizar sus recursos y lo más importante, su tiempo.
Algunas ideas para incorporar la planificación en tu cotidianidad son:

1. Usa una agenda

Se convertirá en tu mejor aliada para aprovechar el tiempo y así podrás observar cómo vas avanzado en el desarrollo de tus actividades.

2. Prepara tu semana

El lunes es el día perfecto para revisar todos los eventos que tienes en la semana. Confirma las reuniones que tienes en la agenda y revisa el objetivo de cada una. En muchas ocasiones decimos sí a muchas reuniones y las mismas no están en sintonía con nuestro propósito personal o con nuestra misión como marca.

3. Revisa la ubicación geográfica de tus reuniones

Generalmente ocurre que puedes reservar todo un día de tu semana para tus reuniones, pero te das cuentas que están muy separadas geográficamente. Si vives en Lima, por ejemplo, el tráfico no te dejará moverte tan rápido de un punto a otro. Lo ideal sería que sean reuniones en puntos cercanos.

4. Piensa en una planificación semanal, mensual y trimestral

Sabemos que emprender es una montaña rusa, pero ten en mente las actividades o reuniones que deseas realizar las próximas semanas. El emprendedor hace que las situaciones ocurran así que haz que tu planificación gire en torno a tus objetivos.

5. Si tienes socios o colaboradores conversa con ellos sobre las próximas actividades

Es importante que las personas relacionados con el emprendimiento estén al tanto de las actividades que vienen. No solo para que puedan participar en ellas, sino que también entiendan la importancia de las mismas y cómo cada una hace que la idea siga fortaleciéndose.

6. Visualiza los recursos: el dinero, por ejemplo, es uno de esos recursos

Trata de invertirlo en los objetos o en las actividades que sean necesarias. Participar en muchas reuniones también implica una inversión de dinero que puede ir desde la movilidad para llegar al lugar hasta pagar parte de lo que consumes si la reunión es en un café o restaurante.

7. Usa la tecnología

Muchas empresas han desarrollado programas y aplicaciones móviles para hacer que tu jornada diaria sea más sencilla de organizar. Revisa en Internet cuál de todas se adapta más a tu estilo y comienza a usarla. Recuerda que, si no va contigo, hay muchas más en el mercado.

8. Tiempo de descanso

Aunque no lo creas, cuando tienes tantas actividades olvidas los momentos de descanso. Es muy importante que consideres momentos para descansar y recargar las baterías. Un emprendedor tiene la agenda siempre llena de oportunidades, pero también recuerda que tu cuerpo necesita descansar y repararse.


La planificación es uno de los tantos procesos que un emprendedor debe considerar para sí y que no puede olvidar en la ejecución de su idea. Recuerda que emprender sin planificación es como lanzarse al mar sin saber nadar.